







Descripción
Desde hace tres décadas, José Pérez ha encontrado en los tamales una forma de vida. Aprendió el oficio como tradición familiar en la Ciudad de México y hace 10 años llegó a las inmediaciones de la Basílica de Ocotlán, donde poco a poco construyó una clientela habitual.
Según comenta, su jornada comienza desde la tarde, preparando salsas, rajas y hojas para tener listos los tamales del día siguiente. Mole verde, pipián, rajas con queso y champiñones son parte de su oferta, acompañada de atole de arroz y chocolate. Hoy comparte el oficio con su esposa e hijo, manteniendo una tradición familiar que lo ha acompañado durante buena parte de su vida.
Vía: Daniel González/EsImagen Tlaxcala