Jacobo Amaro: una mirada para conservar lo que el tiempo transforma

Descripción

En el marco del Día Mundial de la Fotografía, que se conmemora cada 19 de agosto, la historia de Jacobo Amaro Ramírez se cuenta a través de cinco décadas detrás de una cámara. Su vínculo con la fotografía nació desde la infancia, al crecer entre reporteros y un laboratorio fotográfico del periódico de su padre, donde poco a poco descubrió el mundo detrás de cada imagen y aprendió a revelar, observar y contar historias con una cámara. Con el paso de los años, esa inquietud se convirtió en su oficio y, siendo adolescente, viajó a la Ciudad de México para abrirse camino en el periodismo, donde colaboró con medios nacionales y agencias. Después de esa experiencia, decidió regresar a Tlaxcala, donde encontró nuevamente sus raíces y ha construido gran parte de su trayectoria, con 36 años de trabajo como fotógrafo del Gobierno del Estado.

A lo largo de este camino, Jacobo ha sido testigo de cómo la fotografía pasó de los rollos y el revelado a la inmediatez de las cámaras digitales, pero hay algo que no ha cambiado: su pasión por guardar en una imagen aquello que el tiempo inevitablemente transforma. Su archivo reúne calles, edificios, mercados, comercios, vestimentas y formas de transporte que hoy permiten mirar un Tlaxcala distinto, uno que permanece vivo en cada fotografía. Para él, fotografiar significa “detener el tiempo”: rescatar un instante para que no se pierda, conservar rostros, lugares y momentos que algún día serán memoria e historia. Esa misma sensibilidad busca transmitir a las nuevas generaciones, porque detrás de cada fotografía, dice, existe una historia esperando ser contada.

 

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