






















Descripción
Conocido como “El Plateado”, un artista urbano de la calle relata que, por falta de empleo, encontró en los semáforos una oportunidad de trabajo. Ahí conoció a una persona que le enseñó a desempeñarse en este entorno, iniciando como limpiaparabrisas y posteriormente aprendiendo malabares hasta convertirse en dragón de fuego, actividad con la que hoy logra subsistir. Explica que debe iniciar su jornada muy temprano, ya que se levanta alrededor de las 5:00 de la mañana y a las 6:30 ya tiene que estar en algún semáforo para ganarse unos pesos y llevar sustento a su hijo.
A pesar de las dificultades, afirma que este estilo de vida también le ha traído reconocimiento entre las personas que transitan diariamente, quienes en ocasiones le regalan comida o agua. Señala que disfruta lo que hace porque no depende de un horario fijo y puede organizar su propio ritmo de trabajo, convirtiendo la calle en su espacio artístico y de supervivencia. Asimismo, menciona que siempre sale con la bendición de Dios, confiando en que así como sale debe de regresar a casa para seguir con la jornada.