




Descripción
Como dicen por ahí, “obras son amores y no buenas razones”.
La felicidad en el rostro de un adulto mayor mientras ve dormir a su perrito adoptado, ambos coincidiendo por no tener un hogar, lo acomoda para que duerma tranquilo.
Una abuelita viendo a su nieta, tras cubrirla del sol con su reboso azul.
El orgullo genuino de niños y adultos al ver a su compañero, un pequeño de unos 6 años, presentarse frente a un gran público.
La felicidad que se comparte se multiplica, un niño llena de cariño a su papá, algunos lo ven de lejos.
Una abuelita carga a su nieto mientras le da una mirada de amor.