








Descripción
En la capital tlaxcalteca aún podemos encontrar muy cerca de los portales, vestigios de lo que fue “La Picota” del pueblo, una columna de piedra de dos metros de altura en donde se encadenaban, sentenciaban y castigaban en el siglo XVI a aquellas personas que cometían delitos, como la idolatría, mismos que eran acusados de brujería y sentenciados a la muerte.