


























Descripción
Desde que eran niños, Gabriel Díaz y Juana Cisneros han dedicado su vida al trabajo en el campo en Ixtenco, entre jornadas de siembra, cosecha y cuidado de cultivos como haba, calabaza y diferentes tipos de maíz. Hoy, después de décadas trabajando la tierra, continúan preservando una de las actividades más representativas del municipio otomí.
Actualmente solo siembran maíz blanco y comentan que vender el kilo a cinco pesos apenas alcanza para recuperar una parte de lo invertido, pues los costos de semillas, fertilizantes e insumos continúan aumentando. A esto se suman las afectaciones por granizadas y el abandono de algunos terrenos agrícolas en la región, panorama que ha cambiado la vida del campo para muchas familias campesinas.
Vía: Daniel González/ EsImagen Tlaxcala